Cuales clones, aunque es necesario hacer un pequeño parentesis… no físicamente. Rodríguez posee una extraña obsesión por vender al público ese macho, valiente y galante que se ve sometido a una serie de circunstancias complicadas, víctima de la persecución.Como era de suponer, su nuevo juguete personificado por Danny Trejo, no se miraría opacado ante la indiferencia de esta extraña costumbre de Rodríguez y nuevamente nos dan el refrito. A diferencia que en esta ocasión, nos topamos con litros de sangre derramada en cada escena violenta, producto que probablemente nació de la amistad y colaboración que ha tenido con Tarantino desde hace algunos años.
El héroe mexicano se manifestó por primera vez en un tráiler falso, durante la entrega de Grindhouse, proyecto que Robert Rodríguez compartió con el cineasta Quentin Tarantino y del que desglosaron Death proof y Planet terror, rodados como un homenaje al cine de serie B.
Finalmente, pasados 16 años de que el proyecto machete viviera solo en la imaginación de Rodríguez, en el 2010 fue entregado en las salas cinematográficas con un reparto muy singular, dando la oportunidad a quienes extrañaban ver a Steven Seagal y conocer su faceta como villano.
Independientemente de que machete se haya convertido para muchos en un héroe y parte del público quedó mas que fascinado con el filme, no significa que la historia sea extraordinaria y una joya digna de ser premiada por la academia.
En lo personal, machete carece del imán que mantiene al espectador atrapado. Es extremadamente notable que R. Rodríguez no tuvo ni la más mínima idea de cómo administrar la exagerada cantidad de personajes que incorporó a su trama.
Es casi obligatorio realizar comparaciones con otras obras maestras de su compañero Tarantino, “Kill Bill” para ser exacta, las similitudes brotan fácilmente, ya sean escenas o cuadros y particularmente uno en especial logró evocarme al volumen 2. Parte 6 “La masacre en Two Pines”.
Sería obsesivo relacionar a “Shé” (Michelle Rodríguez) con Elle Driver por el simple hecho de que ambas compartan un parche en lo que fué su ojo derecho. Sin embargo, posterior al atentado en el que el personaje se ve involucrado, hace una reaparición en los momentos culminantes de la cinta escoltada por unas sensuales enfermeras. No creo que sea mera coincidencia.
Sin duda la nueva creación del cineasta tejano, es una oda a Tarantino que sustituye la katana por el machete, fusionándose puntos muy característicos que Rodríguez a utilizado en obras anteriores. Nos pintan nuevamente el panorama de una película serie B, protagonizado por un hombre de escazas palabras, pero con actitud suficiente para desmembrar a sus adversarios con aires de valentía y por otra parte un galán, que no subestima a las féminas que emergen del filme, quienes caen rendidas ante su extraño e inexplicable sex appeal.
El héroe se ve obligado a liderar finalmente la sublevación del pueblo contra el sistema anti-inmigrantes, lo cual le consiguió al cineasta puntos a su favor ya que gran parte de la población se encuentra susceptible ante dicho tema.
Machete solamente es el desastroso resultado de una mezcla del género acción sin un guión estricto. Con abundantes cantidades de sangre a la que se adhieren la pólvora y los desnudos sin fundamentos hasta culminar con un momento de ironía.
Está más que claro, que para algunos los filmes de acción no necesiten una temática intensa e interesante para convertirse en la fuente principal de entretenimiento, pero resulta triste ver a un Robert Rodríguez que ha perdido su esencia y solo ha logrado salvarse utilizando como fondo una problemática política y social, tan palpable como desoladora, comandada por un héroe que brinda la esperanza para los desprotegidos.
Cada quien elige su criterio
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