domingo, 28 de noviembre de 2010

Comentarios sobre Saló o los 120 días de Sodoma


Italia, 1975, dirección por Pier Paolo Pasolini.

Difícil de describirla, complicada y no apta para todo el público. Saló se ganó la censura en muchos países por una lógica razón… es fuerte para todo estomago delicado. Pronto se desataría el típico morbo que no es extraño del ser humano y el público vió la cinta con disposición o no de quienes se opusieron a su exhibición.

La idea no fue del director Pier Paolo Pasolini, quién durante su estadía en la República de Saló fue testigo de varias atrocidades por parte del ejército italiano. El filme está basado en el libro que varios años atrás la fuente de inspiración para llamar al sinónimo de la crueldad… Sadismo se dedicó a redactar sin límites de imaginación sobre las perversiones de quienes gozan del poder, ya sea eclesiástico, político o imperialista al que lo bautizó como “Las ciento veinte jornadas de Sodoma o la escuela del libertinaje”

Lo peor de la situación es que obviamente el afamado Marqués de Sade no se equivoca. Sabemos que en este mundo abunda la coprofilia, pederastia, sadismo, esclavitud sexual y abuso desmesurado del poder. Sobre todo en nuestro “honrado” país, el cual se ha convertido en un paraíso para los criminales, donde pueden conseguir cualquier capricho sexual y pasarse las leyes que supuestamente rigen a México por el asqueroso trasero. Solo por mencionar a dos bazofias representativas de ello Succar Kuri y Kamel Nacif, que no dejaban de circular en mi mente mientras mis ojos se hacían testigos del filme de Pasolini. El cual me dejó con la boca abierta y que en varias ocasiones estuvo apunto de provocarme el vomito y lo digo en verdad.

Me resulta complicado aceptar que en nuestro mundo sucedan este tipo de cosas, y eso que me considero una persona de mente abierta, pero obviamente tengo mis limites y lo comprobé con esto.

Controversial pero no es malo. La cinta tampoco la consideraría una obra maestra para los cinéfilos, simplemente es una obra cruda, no apta para cualquiera, y se ha convertido en un clásico precisamente por la cantidad de atrocidades que suceden durante él.

Es inevitable negar que asquea hasta los huesos, el esmero con el que los pervertidos se deleitan del ingerir de las heces de sus esclavos sexuales y a su vez obligarlos a comer de ellas. Pero contrario a eso, puede robar carcajadas en los espectadores al escuchar la sarta de estupideces que comenta la narradora contratada por los jefes y como se refiere al excremento como “Un delicado manjar” o “Diarreas excitantes”.

Las actuaciones son excelentes, las víctimas realmente transmiten en sus ojos el horror, la tristeza y la resignación de las crueldades a las que se ven sometidos sin control alguno.

Para finalizar, es necesario comentar que quienes buscan los finales felices este filme no les otorgara dicho placer, es tan cruel como el mundo lo es donde abunda la asquerosidad, la impotencia, la injusticia, el abuso del poder y la perversión sexual.

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